Venezuela se pudre como cadáver

¡Propaga el mensaje!

El ethos del venezolano promedio evoca medriocridad. No me sorprende que vivamos en esta situación paupérrima con un yugo impasible. La tiranía de hoy no es más que la más fiel representación de la venezolanidad misma, pueblo de vividores y arrastrados.

Veo de un lado a otro oportunistas y agitadores de profesión, gentuza que ondeando banderas viejas, nuevas y ajenas se siente grande, personas que no comprenden y que jamás comprenderán lo que es vivir en comunidad, y mucho menos en comunión.

Estoy harto, de verdad que sí. Protestas, contra protestas, partidos, grupos, camarillas, logias… todo eso es efímero dado que la verdad jamás estará con quiénes son decadentes en esencia. Dondequiera que dirija mi mirada, veo hipocresía, falsedad y traición.

Venezuela está condenada, ya murió hace años. Lastimosamente cuando un cuerpo social muere, no se nota al instante. A diferencia de las fases que proceden una vez el individuo muere, podrían pasar años antes de percatarnos que una nación ha fallecido.

No perdamos el tiempo, con consignas y banderas. La única vía es un Renacer Nacional, pero esto no lo logran cinco community managers y tres demagogos de oficio… Esto solo será posible con sangre, hierro y fuego.

Mi recomendación: Lárguense mientras puedan de este infecto país. Hagan dinero en el extranjero, y vuelvan cuando los malandros se hayan matado entre sí y valga la pena invertir.

Al que a pesar de esta advertencia algo fatalista siga albergando en su corazón algún afán de combate, le pido deje de lado los foros, las fotos, los pitos y las banderas. Invierta tiempo y dinero en convertirse en el bisturí que remueva todo lo podrido, y prepárese, porque o matamos o nos matan.

Estamos en guerra, una guerra a muerte entre la ciudadanía y el malandraje, este último tanto político como hamponil. Y hasta que no comprendamos este delicado concepto, no lograremos nada, ¡así convoquemos mil marchas hasta Miraflores!

Somos la generación de hierro

En Venezuela el único lenguaje válido es el de la fuerza: nuestros argumentos son excelentes, pero lo que en definitiva le da validez al orador es el revólver en su bolsillo. Yo que escribo estas líneas no habiendo siquiera entrado en mi tercera década de vida, lo hago con el desaliento de saberme parte de la generación de hierro: nuestros padres nos alimentaron con la nostalgia del ayer, con esa Venezuela que se nos fue arrebatada incluso antes de conocerla.

Al igual que tú, soy desgraciado. Desconozco la quietud que suponen eventos triaviales en cualquier país decente. Mientras hoy en Europa o aquí hace veinte años era de lo más común caminar de madrugada, ir de fiesta con los amigos, no temer por la integridad física, pagar un restaurante o pensar en adquirir un automóvil con el salario de tu primer empleo… nosotros los jóvenes de la generación de hierro, debemos conformarnos con quemarnos las pestañas en las universidades para que el sueldo nos alcance solo para comer de manera pésima, todo esto mientras lidiamos con pesar de ver a nuestros familiares morir de por falta de medicamentos, o abatidos por la criminalidad.

Esta no es la adultez que esperaba en mi infancia, deseaba algo tan cotidiano como desempeñarme en mi área profesional, ahorrar, invertir en un hogar propio y consolidar una familia. ¿Es mucho pedir cosas tan simples? En Venezuela sí, porque como dicen los malditos comunistas “en revolución lo ordinario se hace extraordinario”. Y al revés también, lo extraordinario se hace cotidiano, pues aquí forma parte del día a día que te maten por un par de zapatos.

No debemos seguir soportando tanta basura, ni tanto colaborador con la tiranía. Debemos eliminar sistemáticamente los partidos políticos y demás ficciones electoreras. No, no me refiero a desconocer la MUD, hablo de algo más drástico y efectivo: arrasar con toda noción de salida electoral. Ni pacto ni negociación con la tiranía comunista: nos arrebataron nuestras familias, nuestras amistades, nuestros hogares… ¡Nuestra felicidad! ¿Qué queremos para los rojos? PENA CAPITAL.

¡Propaga el mensaje!

2 comments on “Venezuela se pudre como cadáverAdd yours →

  1. somos la generación de hierro, de la edad sombría, kali yuga , de la materia putrefacta.. pero también es cierto que somos la generación que puede propiciar el Renacer nacional, y una vuelta de ciclo hagamos devenir una edad dorada, satya yuga.. somo la generacion que mas ha debido sacrificar pero tambien hay puestos grandes y elevados anhelos sobre nosotros… excelente pagina, Fuerza y Honor!

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