No son cuatro, ni siete… ¡Son MILES los asesinados por la tiranía roja!

¡Propaga el mensaje!

No, no son cuatro ni siete asesinados…

La cifra, que al parecer es lo que le importa a los supérfluos, es incalculable.

Para empezar, el orígen de tales muertes no debe ser catalogado como consecuencia de “manifestar”, existiendo cientos de casos en que balas represoras cegaron la vida de disidentes sin necesidad de haber alguna marcha o protesta.

La cifra supera los centenares, ya en el 2014 hubo casos sumamente conocidos como el de Bassil, Robert y las decenas de caídos. ¿Pero qué sucede con los desaparecidos? ¿Con los asesinatos políticos que por conveniencia oficial los califican de “ajuste de cuentas” o “resistencia al robo”?

Y si somos aún más exigentes, más prolijos, más concientes de nuestro rol como ciudadanos, deberíamos sumar además cada una de las muertes causadas por la delincuencia aparentemente hamponil por dos razones:

1.- Dentro de las disposiciones primordiales del Estado está la preservación de la vida de sus ciudadanos. Es impensable que nosotros, los gobernados, reconozcamos como legítima la violencia administrada por el Estado si lo responsables de esta son incapaces, o se niegan, a salvaguardar nuestras vidas. Si el gobierno no puede garantizar nuestra vida, debe cambiarse inmediatamente.

2.- En el caso venezolano, la permisividad con la existencia de bandas criminales y paramilitares demuestra algo más que complicidad: la violencia criminal es instrumentalizada y politizada, es transformada por el régimen como mecanismo para el control social y el sometimiento efectivo de la disidencia. Los comunistas promueven la delincuencia para acabar con la vida de todo opositor que se les antoje, y ni siquiera la opinión pública les pasa factura.

Esto quiere decir, grosso modo que la mayoría de los venezolanos muertos tras un robo pasadas las ocho de la noche tienen en esencia un trasfondo político que los analistas dejan de lado. Hace horas leía cadenas absurdas hablando de un supuesto toque de queda… ¡La tiranía nos impone desde hace años un toque de queda a través del hampa!

Han muerto más ciudadanos por métodos pacíficos

De modo que si tomamos como referencia los informes del Observatorio Venezolano de Violencia, los cuáles se basan tan solo en la cifras oficiales (dícese las que a regañadientes acepta el régimen), podemos percatarnos que cada año mueren más de 20.000 compatriotas. ¿Acaso, amigos y amigas de las cifras, tan horrenda estadística no es suficiente para justificar cualquier REMOCIÓN VIOLENTA Y TOTAL de la cúpula comunista?

Ya van casi veinte años de revolución comunista. Los métodos pacíficos y “democráticos” simplemente no han dado la talla, y en la medida que sigamos apostando por ellos, seguimos permitiendo que más vidas venezolanas desaparezcan.

De por sí, la muerte de tan solo un venezolano a manos de las hienas rojas, es motivo suficiente para iniciar una rebelión nacionalista contra Miraflores.

El uso de la fuerza contra la tiranía, sería menos costosa en términos de vidas humanas

La paradoja venezolana: por seguir métodos pacíficos, superamos el número de víctimas que surgen en conflictos civiles y golpes de Estado. De modo que, propiciar un auténtico cambio por la fuerza se convierte verdaderamente en una acción humanitaria.

Cambiemos la mentalidad, a la calle se sale con casco, chaleco y la capacidad de devolver fuego con fuego.

Venezolanos, por la conquista de la libertad, por la restauración del orden natural, por el Renacer Nacional… ¡TODO ES VÁLIDO!

¡Propaga el mensaje!

Sobre nosotros Lucio Cornelio Sila

Nacionalista y autoritario nacido en Santiago de León de Caracas. Absolutamente historicista y espiritual. En guerra permanente contra la decadencia moderna y toda forma de igualitarismo. No concibo la resistencia netamente intelectual: conforme escribo propuestas, me preparo para la batalla.

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