Nuestro Destino: lo Criollo

¡Propaga el mensaje!

“La excelencia de un gobierno no consiste en su teoría, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza y al carácter de la nación  para quien se instituye” –Simón Bolívar

 

Las constituciones no son obras artificiales, que ellas se hacen a sí mismas, son expresiones del instinto político de cada pueblo en un momento dado de su evolución” –Laureano Vallenilla Lanz

 

 

LA CULTURA: PUNTO DE PARTIDA PARA DEFINIR UNA NACIÓN.

La cultura, se puede entender como el alma de una Nación, y por Nación no ha de entenderse líneas en el mapa, una bandera o una constitución. Una nación es efectivamente el alma de un pueblo, su esencia histórica.

El primero en sentenciar que las naciones y las culturas son organismos vivientes fue Goethe comparando la vida y evolución de las plantas con la vida y la evolución de las civilizaciones, encontrando un montón de similitudes, que sirvió como base para que Oswald Spengler lanzara su monumental obra para la historia que lo dejaría en el trono del entendimiento de la mecánica histórica: “La Decadencia de Occidente”.

En dicha obra si bien el tema se trata de la civilización occidental –Civilización a la cual nuestra nación puede considerarse parte, al menos de manera parcial- y sobre su situación a inicios del siglo XX, no solo marcó un punto trascendental en Europa y a su vez predijo muchas cosas durante y luego de la Segunda Guerra Mundial e incluso predecir la guerra fría y su fin, sino que a su vez, nos enseña que el verdadero factor de la evolución histórica son las culturas.

Spengler no solo habla de las culturas, sino explica que estas como seres vives tienen un destino. Y como seres vivos su destino es nacer, crecer, consolidarse, decaer, hacer su último esfuerzo por permanecer con vida, y morir. Así no habrá nunca una Cultura clásica, una romana, una Azteca, una Inca, una egipcia. Por más que vengan procesos como el “Renacimiento” de un grupo ilusionado con una época hermosa del pasado a inspirarse en ella –cosa que  no es mala siempre y cuando no se aleje de la esencia cultural que impere, ya que puede y ha degenerado en desastre-, no volverán a existir.

Aplicando a Martin Heidegger con su concepto de Dasein, cada ser es único e irrepetible con su destino, pero está sujeto a unas leyes. Esa es la verdad en torno a los hombres.

Así, como las grandes y pequeñas culturas  naciones del pasado cumplieron su destino Venezuela debería cumplir el suyo. Pero hay una tarea verdaderamente difícil, y sería esa necesidad de por fin decir que se supone que es Venezuela, nuestra Patria. Porque he ahí el problema, cuantos no dicen sentirse orgullosos, pero cuantos tienen idea en su cabeza de qué, en definitiva, es nuestro país.

Pues, como respuesta a esos “nacionalistas” (pero verdaderos jacobinos) -que se llenan  la boca de decirles insultar a los que antes de llamarnos Nacionalistas, queremos entender primero qué es una nación (consultando así a tanto criollos de pura cepa como Laureano Vallenilla Lanz como a los autores integralistas franceses o alemanes)  para luego enrumbarla a cumplir su destino- parece ser que lo primero es acudir a los expertos.

Venezuela viene siendo la hija de España, porta su esencia, su crianza. De hecho nuestra Patria debe ser lo más parecido a España que hay en el continente. Y no lo digo yo, lo dicen autores venezolanos como Uslar Pietri, Beltrán Guerrero, Picón Salas, Briceño Iragorry, Juan Liscano, Andres Bello,  así muchos más entre ellos el propio Bolívar.

Y es que España es el resultado de una mezcla masiva bien revuelta, pero compacta de distintas culturas y naciones y es lo que la hizo gloriosa en su tiempo. Iberos, Fenicios, la Gran Roma que la marcó, la llegada del cristianismo caballeresco medieval, el Islam con su guerra y alta cultura que la hizo madurar, y por ultimo lo más importante, la voluntad histórica de unir a pequeños pueblos parecidos en una península con un fin. Eso es España.

El lancero representa la bravura hispánica heredada que se enfrentó al afrancesamiento presente en la España del siglo XIX.

Venezuela, hija de su madre, comparte el mestizaje. Miles de tribus indígenas muchas antagónicas entre sí, miles de realidades provenientes del África extrañas entre sí, Y por último la realidad ibérica que apenas comenzaba a compactarse pero que a su vez sirvió como estructura cultural a los otros dos caldos. He ahí nuestra Venezuela.

La diferencia entre ambas, es que la primera nación se esforzó y creó, pero nosotros por nuestra época y “prioridades” inducidas por OTRAS realidades culturales nacidas entre Francia, el Reino Unido y los EEUU.

NUESTRA CULTURA

Nuestro problema no es económico. Ninguna nación ha sido grande en la historia dándole alta importancia política a la economía, si no a ella misma. Al contrario de lo que Marx creía, la historia no sigue a la economía, sino que es la economía quien siga –y debe seguir- a la historia, siendo esta la vida de las culturas. En otras palabras, la economía debe ir al servicio de la cultura.

Si los venezolanos optamos por unos líderes (que podemos ser nosotros mismos) que entiendan esto y que la política, la macroeconomía, y la comunidad  se muevan en torno a nosotros mismos, a nuestra realidad, a nuestro ser, a nuestra cultura. Ese será el día en que Venezuela y todos los países de Hispanoamérica sean verdaderamente libres.

Nosotros no somos franceses para aplicar un gobierno progresista, no somos gringos para aplicar un gobierno liberal, nosotros tenemos que optar por La Única Ruta. Siguiendo el ejemplo de la historia, de Bolívar, de nuestra Patria Madre, y de otras culturas y naciones que llegaron a concluir el más alto status de mérito.

Es esa la razón de nuestro desastre que no viene de hace poco. Nuestro desastre no apareció por generación espontánea. Si bien la viveza criolla siempre ha existido, el hecho de que dicha realidad haga estragos al orden (porque no daña a una realidad cultural, ya que es la cultura misma), se debe a que lo que nuestras leyes chocan en contra de nuestra esencia.

La pregunta que vale El Dorado, que vale un Potosí es la siguiente entonces: ¿Qué es Venezuela? Qué es un Venezolano, Qué es un Hispano, un Latino, un Americano, un Nuestraméricano…

Si queremos resumir a Venezuela y a Hispanoamérica en una palabra, debemos definirla con la siguiente: Mestizaje; se llama mestizaje al encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, en el que éstas se mezclan. El mestizaje en América se dio debido a la colonización española y portuguesa en este continente.

Si bien, nosotros sabemos que a diferencia de Europa, Asia y África, nuestro continente -en especial la “zona gran-colombiana” tiene la característica de que salvo los reductos indígenas, no existe una “raza homogénea” clara. Bien es sabido que ni siquiera lo que se llama “Raza Caucásica” en Europa y EE.UU es un producto siquiera de Europa y no es puro. Los vikingos como nórdicos también se identificaban como distintos de los sajones, y estos de los celtas de los romanos latinos y estos incluso de los griegos, cada uno con sus distinciones.

Veamos las razas del sudeste asiático, muy parecidas a nuestros amerindios. Se sabe que en un determinado comienzo los indonesios en realidad eran muy parecidos a los africanos, pero todo cambió cuando estos fueron visitados por una ola migratoria proveniente de lo que luego surgiría como China, que siempre ha sido esa gente blanca de ojos mongoloides. Esa es la explicación, por la cual los tailandeses son “chinos morenos”, su mestizaje creó una nueva raza con distintos caracteres fenotípicos y antropológicos.

En nuestra patria, tenemos al mestizaje como orgullo pero no hemos podido darle un sentido. Sin embargo, ese mestizaje característico lo hemos identificado con el siguiente adjetivo: “Criollo”.

CULTURA Y RAZA VAN DE LA MANO

En Venezuela, Ecuador y Colombia, según el discurso oficial el término de criollo en el habla vernácula significa idílicamente “de la tierra nuestra” y es un término supuestamente inclusivista que se aplica a todos los colombo-venezolanos, quienes son “criollos” no importa que región sea. Según esta línea oficial de la censura racial “vernácula”, el rótulo de “criollo” se debe llevar con orgullo porque históricamente se asumen de facto los vínculos y herencia española y amerindia en una suerte de mestizaje que hace desaparecer las razas para fundirlas en una sola o “criolla”. Según esta versión, desde el momento de la independencia se estaba gestando una nación criolla con identidad y orgullo patrio. Es decir, de acuerdo a la letra oficial todo el legado nativo de la gran Colombia se funde con el colonial en lo criollo.

El territorio grancolombiano, territorio Criollo donde las proezas patriotas más se evidenciaron.

Esta es nuestra identidad, esta es nuestra raza en proceso. No somos ni blancos, ni negros, ni indígenas, somos Criollos. A diferencia de los europeos que reniegan su herencia, nosotros simplemente no la conocemos. Nos sentimos ligeramente orgullosos de nosotros, pero no nos conocemos y he aquí lo más importante, al no conocernos, no conocemos el potencial que como raza podemos tener para jugar nuestro papel en el escenario histórico del choque de civilizaciones.

NUESTRO PROBLEMA Y SOLUCIÓN

He ahí el problema, al querer imitar sistemas europeos que son adaptados a las exigencias del “todo” cultural característico del viejo continente (nuestro padre), ignoramos la conformación antropológico-fenotípica que nos hace distintos. Es por esta razón que en todos nuestros países, en mayor o menor medida, suframos de un desajuste en todos los aspectos.

Problemas institucionales que solo se ven aquí, problemas económicos que solo se ven aquí, problemas sociales que solo se ven aquí, problemas de identidad que solo se ven aquí. Se deben a esta razón de solución tan simple. Quizás incluso, nuestro desajuste es solamente temporal. Quizás, al entender nuestro papel como lo hizo Roma, adaptando el sistema de gobierno a nuestras características podamos dejar a nuestra nación entre los puestos más altos de la historia universal, atravesando la mitología para el futuro.

La única tardanza, es quemar en la hoguera a todos esos “sofistas republicanos” como los llamaba Laureano Vallenilla Lanz. Ellos son los culpables desde el comienzo. Son aquellos políticos quienes con su pensamiento abstracto, sin forma, y estéril manejan a las masas de americanos lavando sus cerebros con falsas ideas que poco o nada tienen que ver con nuestra esencia, y estos son TODOS.

Ningún demagogo politiquero, ha entendido esto. Y con razón, Es normal que los políticos sean ignorantes como su “demos” debido a que estos salen de allí. El detalle está, en que se aprovechan de esto y persiguen a quienes están en su contra ya sea a plena luz del día o de manera encubierta. La Revolución Criolla, Criolla de verdad, debe tener esta bandera. La bandera de nuestros símbolos por nuestros símbolos.

Galeano tuvo razón al decir que nuestro continente ha sido pisoteado y saqueado, pero se equivocó en dos cosas: La primera es que Latinoamérica no fue saqueada por los españoles, ¿cómo puedes robar algo que no existe? Los reyes católicos colocaron la base, que en el futuro terminó por dar en lo que somos; la segunda, su punto -al escribir las supuestas Venas abiertas de América Latina- que EEUU no nos saquea por culpa del Capitalismo, el capitalismo es solo un medio por el cual lo hace, al contrario, ¡NOS SAQUEAN PORQUE NOS DEJAMOS SAQUEAR!. Porque somos débiles aún, porque no sabemos dónde estamos parados. Y si supiéramos… ¡Ay! Si supiéramos. Nuestra raza tiene el ingenio, la fuerza, y la osadía pero no la convicción.

La Conquista de la identidad será nuestra revolución, sino no será. Todo pensamiento “revolucionario” que no entienda esto, será falso. Y es que por más que los pseudo-revolucionarios marxistas jueguen con la conciencia popular, al final nuestros pueblos, en lo más íntimo de nuestras demandas, protestas, rebeliones, en nuestra psiquis, necesitamos y demandamos con a gritos esta Conquista.

Ya sea con la bandera que sea, con las líneas en el mapa que sean, el norte debe ser ése. El destino de Venezuela es ser lo que una al continente, liberándolo tal como nuestros próceres lo concibieron, nacimos siendo parte de algo más grande y debemos hoy mas que nunca crear algo más grande.

 

¡VIVA VENEZUELA!

¡CONQUISTEMOS LA IDENTIDAD!

¡Propaga el mensaje!

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