Comunicado: Constituyente, fórmula para el totalitarismo soviético

¡Propaga el mensaje!

LIGA NACIONALISTA RENACER NACIONAL

En el 2014 la mayoría de los manifestantes carecía de una idea concreta del porqué tomaban las calles. Algunos alegaban la necesidad de demostrar el descontento popular, otros pensaban que Maduro renunciaría ante la presión civil, mientras que una fracción opacada por los medios señalaba metas muy específicas que no llegaron a colar en discurso político, sin que por ello mermara su validez.

Entre esos elementos minoritarios se encontraba un grupo valioso de activistas veteranos, algunos de ellos provenientes de organizaciones que son filamento de las pesadillas ideológicas del chavizmo como la TFP, y desde luego nosotros, quienes a pesar de no contar con experiencia portábamos la energía propia de la juventud.

Nuestro diagnóstico sobre la realidad de aquél entonces, antes del trágico 12 de Febrero fecha en la que fueron asesinados Bassil y Robert, arrojó la necesidad de propiciar un nuevo estilo de resistencia radical en las calles, con el objetivo puntual de impedir toda posibilidad asomada por Maduro de proclamar un Estado Comunal. El concepto no es nuevo, ya muchos dirigentes del PSUV a finales del 2013 e inicios del 2014 saboreaban esas palabras entre discursos doctrinarios.

Mientras muchos se quedaban criticando la precaria situación de los servicios o de la inseguridad, nosotros señalamos, siendo tomados como locos por el resto de la oposición, la fuente de los próximos males: la perversa invención de las comunas. ¿Y por qué nos desoían? Por negarse a aceptar que el problema de fondo es ideológico. Nos censuraban para evitar que la ciudadanía notase la terrible complicidad teórica, ideológica y hasta práctica (por no decir lucrativa) que existe entre el chavizmo y su igual de marxista oposición oficial.

Tenemos el lastre de unos voceros “opositores” en total complicidad con el PSUV, los mismos que a pesar del asesinato sistemático de cientos de disidentes siguen tratando el asunto venezolano desde la perspectiva electoral, como si unos malandros comunistas, que aparte de la renta petrolera se enriquecen con el narcotráfico, fuesen capaces de abandonar sus posiciones de poder porque perdieron esta o aquella elección. ¡Es que no pueden! La sangre todavía fresca en las manos de estos tiranos, supone un juicio inmediato a todo aquél que se aleje del poder.

Luego de ese indigno diálogo del 2014, en que gentuza como Henrique Capriles Radonski o Henry Ramos Allup estrecharon manos con asesinos de la calaña de los Tupamaros, se nos vendió la falsa idea de que las protestas no trajeron consigo ningún ápice de mejoría para el venezolano, y que por lo tanto, la “violencia” (como si fuese violencia el defenderte apenas con barricadas improvisadas contra la ira de los colectivos paramilitares) debería estar descartada de la agenda.

¡Nada más alejado de la realidad! En el 2014 nuestros mártires no murieron en vano, y por su sacrificio obtuvimos una victoria inestimable que al parecer solo los nacionalistas hemos apreciado: gracias a las jornadas de resistencia total contra la tiranía, pudimos detener en seco la propuesta de un Estado Comunal, tanto que los rojos tuvieron que organizar su lastimero circo llamado diálogo en cadena nacional, con la esperanza de contener el estallido que venía.

A pesar de la represión, hemos estado en las calles desde el 2014

A pesar de la represión, hemos estado en las calles desde el 2014

¿Cómo logramos esa victoria? Elevando el grado de combatividad de la protesta y los niveles de hostilidad hacia la tiranía hasta el punto que por vez primera en mucho tiempo nos temieron. Debemos acobardarlos nuevamente, debemos recordarles que si nos presionan somos capaces de arrasar con ellos y toda su basura, y que para ello estamos dispuestos hasta a dar la vida. ¿Y por qué? Porque muchos de nosotros preferimos mil veces morir forjando la historia patria, que perecer inútilmente de la mano de algún ladrón que se antojó de nuestros zapatos. ¡Basta de mártires, es hora de los héroes!

El que tenga nociones básicas de historia reconocerá que la comuna y lo comunal son la traslación tanto política como lingüística de los soviets rusos. Ya desde el 2014 el PSUV apuntaba a estructurar bajo el nombre de Estado Comunal una estructura paralela que disolviera los límites institucionales del poder, obviando los obstáculos de una constitución que aunque chavizta, estaba obsoleta en arreglo a la insaciable sed de dominación que tienen los comunistas que hoy nos subyugan.

Ante la visión de un 2018 catastrófico,  con elecciones presidenciales fraudulentas planteadas, pero con un descontento total imposible de mitigar y con los ojos del mundo puestos sobre Venezuela, el PSUV actuó de la manera más coherente, lógica y como siempre perversa: quitarse la careta y prepararse vía constituyente para la instauración de un Estado Soviético.

¡No exageramos! Así como el PSUV siguiendo las enseñanzas de los hermanos Castro, ha creado mecanismos alternativos de control y represión social, como el terror rojo representado por los colectivos; o ha propiciado con alevosía la miseria como política económica para controlar al ciudadano mediante el hambre,  ahora abogará por reestructurar por completo al Estado, depurando sus propias filas de cualquier elemento moderado y arrasando con cualquier forma de resistencia a la tiranía.

Cuando una constituyente se es convocada, se apela a la soberanía como principio y poder constituyente. Esto quiere decir que cualquier prerrogativa o límite contenido en la constitución vigente, o las leyes y reglamentos, son derogados de facto. Ello implica que únicamente la Asamblea Constituyente tiene la palabra final sobre el orden jurídico y político venezolano, el cuál se reflejará a través de una nueva constitución comunista, hecha a medida de la vocación totalitaria y enfermiza del PSUV.

Sabemos, y esto es una realidad palpable, que absolutamente todos los delegados comunales son peones de la línea dura del chavizmo. Así como también pronosticamos, que los espacios que se le otorgue a la cómplice oposición serán simbólicos y minoritarios, tanto que aunque se trate de una gran minoría no podrán impedir el advenimiento del invierno soviético.

Se habló mucho de transición política en Venezuela, pero ni los analistas con mayor relevancia dieron en el blanco: la ciencia política nos dice que la transición política puede ser también un mecanismo de regresión e involución social, desde una sociedad libre hacia una sociedad sometida.

En este sentido, ya existía un dirigente escogido desde Cuba para la transición y su nombre es Nicolás Maduro. A sabiendas que con la desaparición de Chávez habría un vacío lleno de desconcierto en las filas del marxismo criollo, los Castro designaron todo un período presidencial de seis años con un timorato a la cabeza, para que las cúpulas políticas y militares del PSUV tuviesen el tiempo necesario para ponerse de acuerdo en cómo realizar la transición, y repartirse las cuotas de poder.

Maduro, en efecto, será el timonel de una transición peculiar: desde una sociedad represiva y sangrienta con marcados tintes comunistas, hacia la sociedad totalitaria, rígida y sin ningún espacio para siquiera respirar otra cosa que no sea comunismo.

Si no salimos masivamente dispuestos a tomar las calles, las instituciones, las industrias, y las plazas, armados no solo de valor y de principios, veremos convertida a Venezuela ahora sí en una distopía incluso peor que la cubana.

A ti, patriótico lector te aconsejo: prepárate para lo peor. Abandona toda esperanza en la ficción electoral y aférrate al desgarrador pero veraz consejo de la realidad. Combatimos al comunismo y su andamiaje criminal, y para ello las palabras y las manifestaciones de descontento no son suficiente.

Entra en contacto con quienes te puedan adiestrar en la utilización de dispositivos óptimos para la defensa armada, no solo al país, sino a tu propia familia y propiedad.

Piensa que la censura oficial no se detendrá en la TV y que nos limitarán el acceso a las redes, ve investigando todo lo concerniente a seguridad informática, redes VPN, y demás mecanismos para saltar los controles.

Establece redes alternas de comunicación, piensa en alternativas a la telefonía que definitivamente será intervenida. Designa puntos de encuentro y estrategias de reunión clandestinas.

Y no, no asistas a las marchas masivas como borrego dispuesto a acudir al matadero. Si el poder dependiera de las marchas, ya hubiésemos cambiado el panorama. Asimila de una vez por todas que el fuego se combate con fuego, y que ante la violencia comunista que nos amenaza no hay otra forma de defensa posible que usando el único lenguaje que ellos entienden: el de la fuerza.

Abogamos pues, hoy más que nunca, por el efectivo Rearme Ciudadano como mecanismo legítimo para la defensa de nuestra vida, nuestra propiedad, nuestra libertad y el sagrado suelo patrio. A´sí mismo, convocamos a la resistencia total contra la tiranía, a través de la toma por las buenas o por las malas, de la totalidad del espacio público. ¡Recuerda! Nuestro blasón es la gloriosa bandera de Guerra a Muerte, la misma que hoy invocamos: ¡Guerra a muerte contra la tiranía!

¡Muera la tiranía, viva la libertad!

¡Virtud y Honor!

¡Caídos por la Patria, presentes!

¡Arriba Venezuela!

¡Propaga el mensaje!

Sobre nosotros Lucio Cornelio Sila

Nacionalista y autoritario nacido en Santiago de León de Caracas. Absolutamente historicista y espiritual. En guerra permanente contra la decadencia moderna y toda forma de igualitarismo. No concibo la resistencia netamente intelectual: conforme escribo propuestas, me preparo para la batalla.

Un comentario

  1. Walle Nacionalista

    Efectivamente, la idea es desmontar el estado actual para dar paso a un totalitarismo comunista.

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